En el II Congreso de Periodismo Cultural

Lo cultural no debe ser adjetivo, sino sustantivo. “…El periodismo cultural se diferenciará del periodismo chato, del periodismo fatuo si es de pensamiento…”

Frente al desafío de los sembradores de ceniza -esos que desde sus trincheras intelectuales vulneran los valores patrios- a los que respondía la limpia prosa de Mijares, se antoja necesario y urgente un periodismo asertivo, de altura, como “gesto amoroso de pertenecer a lo que somos”, tal y como sugirió el ministro del Poder Popular para la Cultura, Freddy Ñáñez, quien participó en el 2° Congreso de Periodismo Cultura, con una exposición sobre las políticas culturales que adelanta el gobierno bolivariano.

Ñáñez dividió su presentación en tres partes: en la primera hizo un recuento histórico de la institucionalidad cultural del país; en la segunda se dedicó a ponderar la transformación del país cultural y el marco jurídico que sustenta estos cambios a partir de 1999; y finalmente, hizo una disertación sobre el periodismo cultural necesario para retratar adecuadamente el nuevo rostro de la cultura y la venezolanidad.

Tras la llegada de la Revolución Bolivariana al gobierno ha habido múltiples cambios en materia cultural, sobre todo, tomando en cuenta que anteriormente las políticas públicas en este ámbito se fraguaban lejos del hecho cultural, en oficinas llenas de tecnócratas y burocracia.

Ñáñez recordó que en un primer momento fueron las universidades las que se encargaron de servir de “mecenas a la cultura nacional”, Se trata de un ejercicio concreto que se puede rastrear en la historia nacional y que buscó darle un peso específico a la identidad cultural, esa que “refleja el ethos.

Sin embargo, las universidades hicieron su trabajo desde una perspectiva folklorista, que recogía el hecho cultural como parte del color popular, poniendo de manifiesto el prejuicio académico que jerarquiza la cultura y vuelve extraña la identidad cultural. En esta misma sintonía nació el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, que desde un enfoque antropológico, amplió la labor universitaria e investigativa, pero siempre dándole características de extrañeza y otredad a lo estudiado.

Para el ministro Ñáñez en esta primera etapa de la institucionalidad cultural, pese al prejuicio y el estudio objetivante, se encuentra el germen del periodismo cultural. La cultura fue transformándose en un tema de élites, dejando bajo la etiqueta del folklore todo hecho cultural que no estuviese inscrito en los cánones que habían importado las instituciones desde las grandes potencias capitalistas. La cultura se hacía extraña al pueblo, y en medio de este proceso se iba erradicando la identidad profunda. La venezolanidad era desplazada.

Según el Ministro, a partir de allí hay una ruptura entre el país cultural vivo y la burocracia tecnocrática que se apoderó del hecho cultural.

LA CONSTITUYENTE COMO HECHO CULTURAL

Sin embargo, ese propio proceso fue generando una inercia que luego no hubo forma de parar. En este panorama irrumpe la Revolución, como proceso cultural y político. Este nuevo movimiento comprendió que “cultura es todo aquello que refleja la identidad de los pueblos”, y en esa dirección apuntó desde el inicio el comandante Hugo Chávez cuando planteó la necesidad de refundar la república a través de una constituyente, con todos los debates que ella supuso.

“En el periodismo cultural lo cultural no es un adjetivo, lo cultural es lo sustantivo”

Para el Ministro, debe darse un cambio paradigmático en el periodismo cultural. Debe entenderse, según dijo, que se trata no de un ejercicio de simple información sino de uno que debe llamar al pensamiento, al debate, a la crítica, a partir de una mirada atenta y amorosa.

Frente al periodismo que busca el posicionamiento de opiniones y rumores, oponer uno de pensamiento, que utilice la extensión del lenguaje y la técnica para ofrecer contenidos de calidad.

“Yo creo que en el periodismo cultural lo cultural no es un adjetivo, lo cultural es lo sustantivo. El periodismo existe, porque existe cultura (…) porque lo que está en juego es el pensamiento. Cuando a nosotros nos condicionan a la banalidad se ataca la capacidad de discernir en el mundo”, esgrimió Ñáñez.

Finalmente, el ministro lanzó su propia concepción del periodismo cultural, “El periodismo cultural no es la narración de un hecho, no es la crónica de un hecho (…) el periodismo cultural se diferenciará del periodismo chato, del periodismo fatuo si es de pensamiento; y acá nadie le puede decir que esa nota es muy oscura, demasiado densa (…) porque cada palabra que nos quitan son espacios de libertad e identidad que nos están cortando. No tenemos un periodismo cultural que celebrar, pero sí uno que construir”, concluyó.

T/MPPPC
F/ Cortesía
Caracas