Simon Bolivar

Este 24 de julio cuando se cumplen 228 años de su nacimiento en Caracas, sus palabras y acciones siguen aún presentes en el Pueblo venezolano, que después de más de un bicentenario de su nacimiento sigue vigente su pensamiento, y hoy aún más siendo partícipes de este proceso Revolucionario comandado por el Presidente Hugo Chávez quien ha sabido proyectar los deseos de unidad, independentistas, nacionalistas bolivarianos en la actual Venezuela enrrumbada al socialismo.

Es interesante conocer el lado humano de uno de los hombres que ha sido considerado, por sus acciones e ideas el “Hombre de América”, así como también ha sido una destacada figura de la Historia Universal, tan arraigado, que le ha merecido veneración nacionalista; ha recibido honores en varias partes del mundo a través de estatuas o monumentos, parques, plazas y otros.

Este 24 de julio cuando se cumplen 228 años de su nacimiento en Caracas, sus palabras y acciones siguen aún presentes en el Pueblo venezolano, que aún después de más de un bicentenario de su nacimiento sigue vigente su pensamiento, y hoy aún más siendo partícipes de este proceso Revolucionario comandado por el Presidente Hugo Chávez quien ha sabido proyectar los deseos de unidad, independentistas, nacionalistas bolivarianos en la actual Venezuela enrrumbada al socialismo.

El lado humano del Héroe de América

Alexander Torres del Centro Nacional de Historia afirma que “este 24 de julio es propicio para un acercamiento a Simón Bolívar haciendo énfasis en su rostro humano, como decía un filosofo alemán (Friedrich Nietzsche) “Humano demasiado humano”, ya que tuvo equívocos, aciertos, fobias y tuvo filias”.

Esto comentó el historiador al referirse al hecho de que Bolívar hubo cosas que las que le temió demasiado, a las amó con locura, “tal vez el amor a la Revolución, el amor a las mujeres, tal vez la fobia a la soledad, al anonimato, porque todo parece indicar que Bolívar era amante de lo fausto, de los grandes hechos, los biógrafos han sido reiterativos con afirmar el hecho que a Bolívar le gustaban mucho las celebraciones, le gustaba ser el centro de atención”.

Explicó el historiador que él acotaba, “que sintió repugnancia cuando Napoleón Bonaparte se coronaba emperador y cómo el Papa coronaba a Josefina, pero mucho tiempo después dice que debía confesar que un millón de personas gritando el nombre de Napoleón le generó una gran impresión”, esto fue cuando El Libertador estaba en el año pasando su temprana viudez en Europa.

Acotó Torres es que “Bolívar cuando hablaba parece que hablaba para los siglos, para la posteridad, hablaba con una tonalidad de trascendencia, eso no es común; es decir, hay hombres que escriben en la coyuntura, en la inmediatez, en la resolución de problemas inmediatos, en el día, día, pero hablar con sentencia, con esa visión de que la historia me absolverá o el tribunal del tiempo tendrá la última palabra, es una de las características que yo veo en la gran grandilocuencia de Simón Bolívar. También dicen que la tenían hombres como Anibal, Alejandro el Magno, hombres que eran gigantes, que tenían una estatura gigante”.

Señaló que la vida privada de Bolívar ha sido objeto de diversas lecturas e interpretaciones, las fuentes más fehacientes para construir sus modales, su forma de ser en lo pequeño, son los documentos de sus seguidores más inmediatos, entiéndase Luis Perú de Lacroix quien fue un general francés que batalló en el ejército de Napoleón I en Europa y en el de Simón Bolívar en Sudamérica.

Su cercanía a este último lo convirtió en uno de los testigos oculares más célebres de El Libertador. También Daniel Florence O’Leary, quien fue un militar y político irlandés, quien después de la muerte del Libertador se dio a la tarea de recabar documentos y testimonios sobre su vida y obra.

Igualmente, los enemigos de Bolívar exaltaron sus características, los testimonios de sus contemporáneos, todos aquellos que lo amaban y que lo odiaban han ofrecido datos para enriquecer elementos de la vida de el Hombre de América.

Bolívar amante de las fiestas

Como ya anteriormente nos explicaba Torres, el héroe de nuestra Patria era amante de las celebraciones y le gustaba ser el centro de atención, pero a pesar de la marcada tradición que existe en América Latina y en Venezuela por ser afectos a las bebidas espirituosas, se decía que Bolívar no abusaba del licor, algunos biógrafos señalan que “le gustaba mucho el Coñac, bebía Coñac, pero no abusaba del Coñac, esto sería una nobleza en el carácter de El Libertador”.

A propósito en una reseña realizada por Luis Perú de Lacroix en una vitrina donde se expone unas licoreras del Museo Bolivariano, afirma lo anteriormente escrito, él no abusaba tampoco del vino, teniendo preferencia por el vinotinto Bordaus y a veces sólo bebía una o dos copas de champaña.

Otro aspecto que resalta el historiador y en el que han sido enfáticos casi todos los biógrafos, es que era amante del baile,”bailaba hasta más no poder”. En la formación de mantuanos de la época la equitación y la esgrima eran muy importantes, al igual que las ciencias liberales, pero el baile era el primordial, “bailaba, o le gustaba bailar como una dama, porque para la mujer bailar es más que bailar, para el hombre bailar es bailar, para la mujer el bailar es un arte, decían que se trasnochaba bailando y lo hacía muy bien, también es que bailar es una estrategia muy militar para acercarse al objeto amado”.

Agregó, “Él le llamaba la poesía del movimiento, se dedicaba, bailaba muy bien, le encantaba los vals, que eran muy de la época, por cierto”.

Carácter de Bolívar

Torres subrayó tres aspectos que en 1942 Santiago Ayala resaltó en su libro Bolívar, un libro para escolares, donde buscaba elementos moralizantes en él, “decía nosotros no vamos a ser Bolívar, no nos montaremos en un caballo blanco, no vamos a librar batallas, honraremos a Bolívar no tanto por lo que hizo, sino por los recursos que puso a disposición. El empeño con que hizo las cosas, una de las cosas más importantes es que fue un hombre que no se conformó con la realidad que vivía, sino que la trascendió mucho más allá, puso toda su fortuna y todo su interés personal en aras de un interés colectivo”.

Comenta que otro autor afirma que Bolívar era un psicólogo social nato, ya que conocía profundamente la condición humana, sobre todo los sectores humildes que él liberó, “a pesar de venir de cuna de alta de importancia, de venir de una de las familias más acaudaladas de la colonia depuso todos sus bienes en aras del bien de la mayorías, en este caso de los negros y de los excluidos”.

Torres menciona que el autor Ayala destaca tres elementos importantísimos en El Libertador: Bolívar soñó, proyectó y realizó. “Le decía a los jóvenes, sueñen, es importante tener sueños, pero los sueños sin planes no son sino sueños, Bolívar soñó con una patria mejor pero la proyectó, pero no se quedó en los planes, no se quedó en los objetivos, en las metas, sino que después las ejecutó, si Bolívar se hubiese quedado en el sueño no lo recordaríamos hoy como el libertador, sino como el fantaseador. Tengamos sueños, pero hagamos proyectos y hagamos de este mundo realizable”.

Una característica en la que coinciden sus biógrafos más cercanos es que era un hombre de carácter muy cambiante, “dícese que era muy mutable, en un momento estaba muy contento, rodeado de alegría, se montaba en la mesa para celebrar la victoria de una batalla, bailar una canción o reírse de algún chiste, pero a los pocos minutos podía caer en un estado de histeria o de molestia inmediatamente”, señaló el estudioso de la historia.

Bolívar era un hombre de armas tomar, un hombre con determinación y lo confirma esta anécdota contada por Torres de cuando se reunió con Paéz . “Él se dirige al llano, deben enfrentarse o conocer hombres que lo aborrecen porque es carrasqueño, mantuano, todo lo que ellos consideraban sus enemigos y los llaneros son hombre que están casi desvestidos, comen carne casi cruda, hombres de presa, hombres de fuerza. Al parecer hay una disputa entre un llanero y él, el llanero reta a Bolívar, pues el llanero se caracteriza por el reto, resulta que ellos se miden; el llanero propone lanzarse en el Orínoco y Bolívar añade que debería ser con las manos atrás amarradas y él iría adelante, pero Bolívar se iba ahogando, si no lo sacan se muere, esto le da respetabilidad, como un hombre fuerte, porque esto demostró que no se amilanaba, es decir que era un hombre de armas tomar, quien no medía tamaño”.

El hombre de los mil rostros

Otro dato que señala Alexander Torres del Centro Nacional de Historia y que pocas veces es referenciado, salvo uno o dos descripciones, dicen que Bolívar no tenía una voz gruesa, ahí quienes dicen que tenía una voz aguda, “no era una voz imponente, no era una voz como en el imaginario nos lo han mostrado, algunos han dicho que era una voz inaudible”.

“Hay un imaginario creado por la historiafía Patria, por los medios de comunicación, por la efemérides, porque los héroes también son una conclusión colectiva, el héroe es un fenómeno histórico, pero la gente le pone o le quita según su requerimiento, según sus imaginarios.

Bolívar era hombre delgado, no llegaba a 1,70 metros de estatura y lo demuestra la indumentaria expuesta en el Museo Bolivariano donde también hay unas zapatillas que les pertenecían de talla 34 o 35 aproximadamente y un pantalón que calculando podría ser talla 28 sin llegar a 30.

Indica Torres que “El Hombre de la Patria” es el hombre de los mil rostros, “a veces lo pintan blanco, a veces lo pintan negro, a veces lo pintan de ojos castaño, lo que si está confirmado por casi todos los biógrafos de la época que lo describen es que era un hombre más trigueño que blanco, más cabello quieto que lacio,un hombre que parecía más un pardo que un mantuano”.

Gustos y Preferencias

Cuenta Alexander Torres que una de las más grandes aficiones era el agua de colonia. Igualmente dice que otro de sus amados delirios era el dulce, especialmente el que le hacia la Negra Hipólita, quien crió a El Libertador, se dice que se hace a base de harina de maíz tostado, de topochos maduros, queso blanco rallado y harina de maíz tostado, endulzado con papelón y algunos otros aditamento básicos la torta Colonial de Maíz.

Bolívar era muy cuentero, “cuando se reunía con los soldados, estos le hacían preguntas, porque él se confundida y se jugaba y ellos esperaban que le contara sus hazañas”, afirmó.

Por su parte, señaló que O’leary cuenta que una vez uno de los soldados le preguntó que por qué siendo un hombre de fama de tener mujeres no había tenido hijos, “él contestó en palabras más o palabras menos que estéril no era y a la prueba se remitía, sin embargo aún no se sabe que quiso decir él con esto”, apuntó el historiador.

Todo parece indicar según explica nuestro entrevistado, que era un mujeriego, que desde sus andanzas en Caracas con sus primas llamadas las 9 ninfas, las Aristigueta, tuvo un largo intinerario de mujeres hasta los años 30 cuando llegó a su vida Manuelita Saenz.

Aunque según explica Torres, “no se sabe si esto también es parte de las leyendas urbana que tienden a sobredimensionar, es muy común en el carácter de estos hombres, ya que ellos eran Don Quijote, pero Don Tenorio también. Algo que no hay que olvidar es que “el poder seduce y Bolívar tenía mucho poder, ese un elemento muy importante, y se dice que él era muy liberado en ese aspecto”.

Maracaibo, 24 de julio 2011

Hechos No Palabra

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